EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

lunes, 22 de mayo de 2017

Cristina y los medios por Héctor O. Becerra, Psicoanalista y escritor, para La Tecl@ Eñe






Cristina Kirchner pasó por el Parlamento Europeo que sesionaba en Bruselas y criticó duramente al presidente Macri y a los medios de comunicación. Dijo sobre los medios: “estamos frente a una sociedad que no está capacitada para leer lo que pasa detrás de las noticias, que no tiene los instrumentos como para poder leer todo lo que le dicen y le cuentan. Estamos ante un fenómeno comunicacional y de información muy diferente al que conocimos nosotros a través de los libros”. Para solucionarlo, la ex presidenta propuso “desarmar los paraísos mediáticos”.

Pretendemos recoger el guante ya que coincidimos con el diagnóstico de la ex mandataria. El planteo supone cuestiones bien específicas que van más allá de la política y la ideología ya que la comunicación y la información son temas que merecen ser analizados desde un marco específico. ¿Cuál es ese fenómeno comunicacional e informativo tan diferente al que conocemos? Si bien Cristina nos alerta; por otra parte, ella misma parece haber experimentado y padecido el fenómeno mediático.

El 09 de marzo de 2009, Néstor Kirchner en un acto partidario expresó: “¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?” inaugurando un estilo de comunicación política que la ex mandataria intentó continuar y profundizar, aunque no siempre haya resultado eficaz.

Cristina es elegida por primera vez en la historia argentina en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) con más del 50% de los sufragios (casi 10 millones y medio de votos), a pesar de la oposición del Grupo Clarín. El diario Tiempo Argentino analizó lo sucedido para lo cual llevó adelante una investigación donde relevó las tapas del Gran diario argentino entre el 26 de mayo de 2010 y el 16 de agosto de 2011. De 445 tapas, el 78% -es decir 347- tenían por título principal una noticia negativa y sólo el 7,1% -es decir 32- se referían a noticias con enfoque positivo. Esta tendencia a la elección de acontecimientos negativos y su posterior valoración en el mismo sentido responde a una clara intención editorial de mostrar al gobierno nacional como responsable del clima de convulsión social, la incertidumbre económica y el autoritarismo político.

El Grupo Clarín alardeaba ante funcionarios públicos y extranjeros, empresarios y gremialistas de su capacidad de influir sobre los gobiernos democráticos y dictatoriales. El poder del discurso hegemónico se canaliza de manera dogmática y autorreferencial por más de 200 medios de comunicación que integran el multimedios. La capacidad de marcar agenda se podía resumir en una frase popular “ningún presidente resiste tres tapas de Clarín en contra”.

Podríamos concluir que Cristina no sólo había soportado esas tres tapas; sino que había salido victoriosa frente a las 347 previas a su elección. Ante esta derrota Clarín pretendió tapar el sol con la mano; sin  embargo, otros medios no permanecieron indiferentes frente a un fenómeno comunicacional de tales dimensiones.

El 21 de agosto de 2011 Página/12 convocaba a cuatro académicos para interrogarlos sobre la pérdida de la influencia del multimedio sobre el electorado. Glenn Postolsky, director de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA, Alejandro Kaufman que lo antecedió en el cargo, el semiólogo Roberto Marafioti y el sociólogo Alberto Quevedo trataban de dar una respuesta acerca del alcance y las limitaciones de la influencia mediática en la campaña electoral.

Luego de haberse impuesto en las PASO, Cristina decidió no dar más conferencias de prensa. A partir de ese momento resolvió comunicarse a través de la cadena nacional u oficial -que es el conjunto de radios y TV cuando suspenden su programación para transmitir mensajes esenciales de los gobernantes- y de las redes sociales específicamente los tweets, que permiten enviar mensajes de corta longitud con un máximo de 140 caracteres que se muestran en la página del usuario a la cual otros usuarios pueden suscribirse para seguirlos en lo que se comunica. Ese estilo de comunicación tomó finalmente el nombre de: Presidencia inmediata.

Hasta aquí tenemos dos situaciones bien puntuales que intentamos analizar, ya que –como sugiere Cristina- estamos frente a un fenómeno comunicacional e informativo muy diferente al conocido.

1) las 347 tapas negativas de Clarín que pretendían influir en el electorado de las PASO y
2) el estilo de comunicación que llamamos Presidencia inmediata.

Hacia fines de los años ´30 los medios masivos de comunicación habían tomado gran desarrollo. De allí que surgen en EE.UU la teoría cibernética y la teoría físico-matemática como un intento de explicar los fenómenos de la comunicación. Nacen de la observación de cómo transmiten información las máquinas, principalmente el telégrafo que es el aparato que sirve para comunicar mensajes a larga distancia mediante impulsos eléctricos que circulan por un hilo metálico.

De acuerdo con lo que plantea la teoría cibernética y la teoría físico-matemática el proceso de la comunicación consistiría en el pasaje de datos desde un emisor que codifica el mensaje y lo hace circular por un canal hasta un receptor que lo recibe y lo decodifica.

Todas estas teorías suponían que los mensajes emitidos incidían directamente sobre los receptores del mensaje y que frente a estos estímulos el público reaccionaba inmediatamente y de manera uniforme y, además, estaba impedido de sustraerse a la influencia mediática.

En las dos situaciones que estamos analizando –a contramarcha de lo que sostienen las teorías mencionadas- nos encontramos con que eso no sucede. En el caso de las 347 tapas negativas, el mensaje emitido por Clarín no es leído y entendido, ni inmediatamente, ni de manera uniforme, por los receptores. Por lo tanto, los lectores han podido sustraerse a la influencia mediática del medio.

Con respecto a la ex mandataria, vemos la aspiración de llegar a la gente de una manera directa. Decide, entonces, suspender las conferencias de prensa cuyos interlocutores son necesariamente los periodistas de los diferentes medios. Ellos, que representan los intereses comerciales e ideológicos de las corporaciones mediáticas, sólo podían intermediar y distorsionar lo que Cristina pretende transmitir a su pueblo.   

De esa forma se alimentaba la ilusión positivista de llegar al público, los ciudadanos, receptores del mensaje, de una manera inmediata y uniforme. Nuevamente, esas dos características de las teorías cibernética y físico-matemática de la comunicación que alimentan una aspiración que en la práctica no se producen.
Lo que parece haberse ignorado en ambas situaciones; o para decirlo en términos de Cristina -lo que cae fuera de la esfera de lo que conocimos en los libros- toda teoría implica una ficción que sin embargo produce en sus adherentes una idealización que los lleva a suponer una completud entre lo que se pretende teorizar y la teoría. En el caso de las teorías cibernética y físico-matemática ¿cómo se supuso que el lenguaje humano pudiera funcionar de una manera similar al de las máquinas, específicamente el telégrafo? ¿No se aprecia que esta teoría deja de lado la cuestión de la subjetividad y todo lo que la influye: los procesos familiares, sociales, históricos, culturales y políticos?

A partir de formular esta cuestión surgen dos líneas de análisis. La primera sostiene que el lenguaje es instrumento del sujeto. El sujeto utiliza el lenguaje para comunicarse. Un emisor codifica el mensaje y lo envía a través de una vía, o canal y el receptor lo recibe y lo decodifica. Pero, a poco que el lenguaje se complejiza como serían las situaciones que estamos analizando, vemos que la teoría cibernética y la físico-matemática de la comunicación se tornan insuficientes para dar cuenta de los problemas surgidos del seno mismo del lenguaje.

Las teorías cibernética y físico-matemática planteaban el código a la izquierda y el mensaje a la derecha; pero, resulta que aunque el mensaje esté cargado de intencionalidad por el emisor, el receptor puede entender algo diferente.

En el grafo lingüístico apreciamos una nueva teoría de la comunicación. Allí podemos observar que el código se ubica a la derecha y el mensaje a la izquierda. La variable que representa al sujeto cruza la línea que representa a la lengua, da una curva y vuelve a descender cruzando nuevamente la línea del lenguaje. El semicírculo que va desde código a mensaje, define la resignificación que se produce en la comunicación. Mientras la comunicación de Clarín –las 347 tapas- intenta seguir la direccionalidad que va de izquierda a derecha, la resignificación –en rigor deberíamos decir la significación- se desplaza en sentido retrógrado, de derecha a izquierda.

¿Por qué el supuesto receptor resemantiza el mensaje; es decir, lo interpreta? Porque los votantes de Cristina –muchos de ellos lectores de Clarín- han roto el pacto de credibilidad con el medio; de allí que éste no haya podido constituir un escenario de opinión pública negativa para el gobierno nacional. Por otra parte, la desmentida cotidiana del programa de TV 6, 7, 8 respecto de las falsedades y distorsiones de Clarín puede haber influido, si no en el voto, sí en la posibilidad de referenciar a quienes se ubicaron en un lugar antagónico.
Surgen elementos para pensar si los sujetos que intervienen en una comunicación no terminan siendo ellos instrumento del lenguaje; pareciera que el lenguaje es el que termina determinándolos. Cristina sostenía que había dejado de hablar con los periodistas “para no decir lo que ellos quieren escuchar”. Una vez que lo consiguió se encontró -en unas conferencias que dio en Georgetown y Harvard- con las incómodas preguntas de unos alumnos universitarios que la volvían a ubicar en el lugar de donde intentaba correrse.

El grafo lingüístico que utilizamos arriba para poder pensar una teoría de la comunicación que contemple la posibilidad de que el receptor del mensaje siempre está presto a resemantizarlo, es decir, interpretarlo desde su subjetividad, pertenece a la autoría de Jacques Lacan. Está construido en base a las influencias que el psicoanalista francés recibe de la lingüística estructural que arrancan con el Curso de lingüística de Ferdinand de Saussure, los Ensayos de lingüística general de Román Jacobson y los dos tomos de Los problemas de lingüística general de Émile Benveniste. Convengamos que éstas son lecturas que todavía necesitan ser exploradas y divulgadas, tal vez por eso Cristina sostuviera que caen fuera de la esfera de lo que conocíamos. Como en otros campos del saber la comunicación y la información requieren de una capacitación y actualización permanentes.



domingo, 21 de mayo de 2017

2500 noches y más de medio millón




Y uno cargaba escasas sabidurías, cuantiosas desilusiones y no pocas vergüenzas (continuamos siendo portadores sanos de dichas infecciones). La trunca militancia de los ochenta nos había vaciado de contenidos y de fuerzas. Los noventa terminaron con nuestras ilusiones.

Fue poco antes de las PASO 2011 que un estimado compañero de estos espacios, El Fusilado, nos prendió la llama de lo que hoy es Nos Disparan desde el Campanario, y bueno es entenderlo de manera taxativa, El Fusilado nos parió. ¿Pero qué es Nos Disparan...? Nada en especial, una suerte de revista de peluquería o de consultorio, un lugar de opinión entre los tantos voluntarios que le ponen el cuerpo y la palabra a las ideas, cuyos insolentes silbidos nacen en un punto rural muy pequeño, casi insignificante de nuestra Patria, escondido, sospechosamente convencido que está a cubierto de los tsunamis del sistema. Estamos cumpliendo 2500 notas de opinión y hemos superado largamente el medio millón de ingresos. En ellas intentamos expresar nuestros posicionamientos sociales, políticos y humanísticos con relación a lo que creemos se constituye como un momento excepcional de la historia de nuestra Patria. Ojalá hayamos aportado aunque más no sea algo de sana curiosidad. No aspiramos a más. No somos revolucionarios ni evolucionistas, nos atrevemos a calificarnos como “dudistas”. Sabemos que no sabemos. El amigo Popper, aunque liberal, y su principio sobre la falsación o refutacionismo, es quien guía nuestra racionalidad. Somos ciudadanos a los cuales la utopía volvió a llamar a su puerta; y le abrimos, y tomamos con ella un café, y “el tuerto” y “la terca” nos convencieron con políticas y con acciones concretas que aún estábamos a tiempo. Nuestro vademécum excluye algunos medicamentos que exhiben una enorme lista de contraindicaciones, fármacos que la sociedad utiliza a modo de placebos: Hipocresía, olvido, omisión, ingratitud, pancismo, precio, ambigüedad, ridículo, desvergüenza, gatopardismo, lobotomización, quebranto ideológico, conformismo, sentido común....


Por fuera de nuestras secciones habituales y algunas que por decisión editorial han finalizado su ciclo, y me refiero a Grandes Mujeres de la Historia, Mateando con la Ciencia, Textos Escogidos, Maestros del Blues, con la irremplazable participación de mi amigo Javier “Paco” Miró desde Australia, Cuando el Arte Explica y las ficciones propias, las notas de opinión se posicionan como la columna vertebral de nuestro espacio, construcción que se instala como la savia necesaria, goteo sin el cual la entrega diaria no podría existir. Hace muchos años elegimos una vereda, queda claro que escogimos caminar por un sendero determinado más allá de los resultados. Alegrías, tristezas, broncas, refutaciones, aclaraciones, acuerdos, antagonismos, ciertas perezas, todos los incisos se conjugan en un mismo verbo nacional y popular.

Sabemos que no somos portadores de la necesaria gimnasia informática, menos aún poseemos la chispa de la cual solemos disfrutar como lectores de otros espacios, guiños literarios que nuestros compañeros de ruta exhiben con enorme eficiencia intelectual.
Vamos aprendiendo y aprehendiendo al andar. Creo que ese buen andar se está perfeccionando a paso firme, varios de nuestros trabajos, y no solo políticos, han sido incluidos en análisis periodísticos, monografías y tesis universitarias a lo largo y a lo ancho del país, incluso fuera de nuestras fronteras, cuestión que por cierto nos completa con un modesto y reservado orgullo.

Nuestro nombre es una democrática declaración de principios. Desde el Campanario de la Parroquia, cartuja que está frente a la plaza dorreguense, el rentado matador –aún anónimo para el vulgo céntrico y mass media, no tanto para los suburbios-  exhibiendo su eficacia, ultimó con dos disparos al caudillo libertario Radical Juan B. Maciel, dirigente que junto a una veintena de traicionados correligionarios trataron de impedir el 5 de Septiembre de 1937 un nuevo fraude electoral. En la emboscada conservadora cayeron con él: Carlos Costa, Severo Vera y Emilio Navarro. Por entonces la muchachada que luchaba a favor de las libertades cívicas y populistas no portaba rango militante.

Ingresamos a este mundo en un momento de incertidumbre, acaso apocadamente, sin la pretensión de ser atendidos. Estábamos sobrecargados de encuestas tendenciosas, y ciertamente abrumados por los medios dominantes. Sentíamos la obligación de abrir una ventana cívica, de visibilizar públicamente un pensamiento que existía y desde luego, por añadidura, expresar libremente la pertenencia político/social. Más allá de que el colectivo barrial conocía perfectamente nuestros puntos de vista e ideología, desde los tiempos de la 125 cuando estábamos al frente de la Biblioteca Popular del pueblo, nos era necesario testimoniar a través del sujeto, el verbo y el predicado las razones por las cuales estábamos y estamos comprometidos con el ideario del movimiento nacional y popular. Intentamos superar la dificultad local que significaba escucharnos, cotejar argumentos. Acaso ser leídos y puteados por la espalda se constituía como un formato vecinal algo menos engorroso. Demás está decir que no vivimos en un distrito afín con dichos paradigmas, la subsumisión feudal es el formato escogido, acaso el menos comprometido y el más cómodo debido a que naturalmente irresponsabiliza a sus actores. Nuestra trinchera política debía ser lo suficientemente profunda para esquivar los balazos. No somos héroes como Juan Bautista Maciel, que cómo bien afirmó Félix Luna “arribó a la Plaza, sólo, Winchester en mano, en pelotas y con las botas puestas”. Es probable que nuestro viejo amigo El Coronel conozca mejor que nadie lo que significa adherir a las ideas nacionales y populares en Dorrego. A pesar de conocernos, a pesar de visualizarnos diariamente, de percibir nuestro modesto modo de vida, esto no alcanza para ser considerados ciudadanos “decentes”. Portamos la cruel y siniestra estigmatización que diseñan los medios dominantes. Lamentablemente se cree mucho más en lo que se escucha, en lo que se lee o en lo que se ve en los medios, que en sus percepciones concretas. Acaso esta sea la razón para ser ignorados taxativamente por nuestro colectivo de pertenencia.

Y nos encontramos con plumas superlativas en el éter “populista”, analistas que tristemente están ausentes de los medios masivos por cuestiones que todos entendemos, pero que de ningún modo aceptamos, y que no vale la pena, por lo menos en este momento, debatir. Los textos de Antonio Diez, El Mayolero - escritos que conservamos celosamente - merecen rango de ensayo, tratados de asistencia obligatoria para su debate y discusión en todas las mesas políticas cuando se habla sobre puntuales temáticas de nuestro interior pampeano. Hombre que me ha honrado en más de una ocasión con sus observaciones e invitaciones, sin ir más lejos, la del viernes pasado en Tres Arroyos, compartiendo su mesa de disertación sobre la obra Formación y Transformación del Sujeto Agrario, experiencia que quedará por siempre grabada en el álbum de mis mejores recuerdos. 




Y fuimos reconocidos por nuestra AM 1470 La Dorrego en incontables encrucijadas, tiempos en los cuales pocos apostaban en desenmascarar a los falsarios locales, perversos, psicópatas y chantas que por mantener sus prebendas persisten en instalar al distrito dentro de una suerte de camposanto inevitable. En este sentido Carlos Madera Murgui y su programa Testigos de Privilegio ha sido un mojón en la historia de Nos Disparan. Resulta apasionante transitar por la rúa de la sorpresa. Propios y extraños nos han pasmado con la misma intensidad, pero de manera asimétrica.



Nuestra enorme gratitud a todos aquellos que nos han recibido buenamente en los foros de discusión y que han tenido la deferencia de disculpar nuestras enormes falencias y fatigas. El compromiso es mejorar sin bajar aquellas banderas que consideramos fundacionales de este espacio: Esforzarnos para reemplazar al sentido común por el sentido inteligente, dudar del pensamiento inicial que con facilidad nos arropa y fundamentalmente asumir que en plena virulencia dialéctica podemos darnos lugar y entender que uno puede estar honestamente equivocado, que el otro puede estar honestamente equivocado, y aún mejor que ambos, al unísono, podemos estar honestamente equivocados.



A los críticos que exhiben sus hastíos debido a la extensión de los textos les pido mil disculpas. Seguramente tienen razón. Por el momento no poseemos los conocimientos literarios para condensar ideas. Somos enamorados del idioma y lo utilizamos con sumo placer. Como fervientes lectores tenemos mucha estima por aquellos analistas que decoran sus ideas con el esfuerzo adicional que propone una atildada redacción. Les aseguro que trabajamos duramente para menguar nuestras insolvencias.

Nunca negamos nuestro pensamiento político dentro del campo nacional y popular. No ser peronistas jamás ha sido motivo de denuesto por parte de los compañeros, acaso alguna comprensible y mínima desconfianza, nuestras históricas críticas a la estructura partidaria han sido respetadas y en algún caso aceptadas incluyendo cierto cinismo que por norma forma parte de la cotidiana dialéctica, cosa que barre de plano esa supuesta ausencia de horizontalidad que tiene el peronismo. Adherimos al movimiento nacional y popular desde nuestra visión Intransigente. Eso que bien mencionó Cristina en uno de sus discursos: Gestionar un proyecto inclusivo teniendo en cuenta el pulso de la gente, por encima de toda variable sectaria. 

Gracias por tan exagerado interés. Esperamos ser merecedores de tamaña muestra de compromiso. Hemos llegado a un nivel de entradas impensado, cuestión que nos halaga, que por un lado nos infla el pecho, pero por el otro nos coloca en la saludable obligación de superarnos sin descanso, de modo poder estar a la altura de los enormes escribas que participan en tan honroso espacio militante.



sábado, 20 de mayo de 2017

El Botín y el meganegocio de la deuda.







En este mismo espacio afirmábamos hace un lustro que el tema central de la discusión política y su correlato de operaciones mediáticas se basaba pura y exclusivamente en asuntos de índole económico. El desmadrado populismo había logrado aumentar exponencialmente el PBI, el desendeudamiento, había permitido cierta autarquía de los centros financieros mundiales y el BCRA contaba con 50.000 millones de dólares en concepto de reservas. Por entonces observábamos a la Argentina como un botín muy apetecible, tanto para los históricos saqueadores internos como para los externos, encabezados estos por los holdouts. Miguel Bein, economista al cual no se lo puede tildar de kirchnerista, sentenció en aquel tiempo: La idea de estas corporaciones fue limar la cantidad de reservas lo suficiente de forma tal lograr, no sólo una devaluación intempestiva, sino además obligar al gobierno a retornar a los organismos internacionales de crédito. Hoy Argentina, por su alto PBI, es terreno fértil para la especulación financiera y retornar de ese modo a la relación deuda/PBI de la década neoliberal.
Para le establishment era cardinal regresar a un régimen “financierista” que permita rentabilidades mayores sin riesgo ni conflicto.  
Recordemos este comunicado de la bancada del Pro de Enero del 2014: "Acompañamos con nuestra solidaridad al Ing. Juan José Aranguren y todos los hombres de bien que como empresarios conforman organizaciones que son sinónimo de progreso y adelanto y que `importan a la prosperidad de la nación y a la existencia del poder. "Debemos alertar como ya se ha hecho en otras oportunidades que se está ejerciendo una práctica comunicacional de desprestigio, ataque al buen nombre y honor de las personas.

Todo tiene que ver con todo, quien afirma que no sabía de qué se trataba miente o peor aún, es directamente un perverso disfrazado de irresponsable.



jueves, 18 de mayo de 2017

Brasil sangra, por Marcelo Falaz, Editor jefe de Internacionales en el diario Ámbito Financiero, para Le Monde diplomatique




La destitución de Dilma Rousseff no ha logrado frenar la implosión institucional que vive Brasil, que amenaza conducir al país por el camino de una lenta agonía, con una clase política corrupta abroquelada en defensa de sus privilegios, y con un creciente conflicto de poderes en puerta. 
Pese a lo traumática que fue, pese al debate interminable que suscitó sobre si se había tratado o no de un “golpe institucional” (con perdón del oxímoron) y pese al modo en que devaluó el voto popular en beneficio de una casta política terminalmente sospechada, la destitución de Dilma Rousseff no fue el punto más bajo de la crisis política en Brasil. El 31 de agosto de 2016, con su reemplazo definitivo por Michel Temer, no se consumó otra cosa que un momento más, trascendente pero parcial, de una implosión institucional de larga duración, en cámara lenta, que nos sobresaltará aún por un largo tiempo.
Con dos años de mandato por delante, el Presidente de reemplazo (toda una especialidad de su Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB) enfrenta varios frentes potencialmente fatales para él.
Uno, sus pésimos niveles de respaldo popular, poco compatibles con el calado de las reformas estructurales, de impactante impronta ajustadora, que está encarando con el apoyo del Congreso. Sobre este escenario descansa la posibilidad de una renuncia anticipada.
Dos, las filtraciones de la “delación del fin del mundo”, como la encarada por los setenta y siete ex ejecutivos “arrepentidos” de la megaconstructora Odebrecht, que no sólo pegan de lleno sobre el círculo más íntimo del mandatario sino sobre él mismo, por el presunto pedido explícito de dinero negro, desviado de contratos con el Estado, para financiar campañas. Pero si eso es suficientemente explosivo, algo todavía peor despunta en el horizonte: la tentación de Eduardo Cunha, el otrora poderoso presidente de la Cámara de Diputados, que fue fundamental en el esquema del juicio político a la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT) y que siente que su ex socio Temer no hizo nada por salvarlo de la cárcel ni, consumada esta, por sacarlo de ella. Cunha estuvo por años en el corazón de muchos negocios oscuros, que lo llevaron a construir con dinero de la misma tonalidad una fortísima bancada propia, multipartidaria, el llamado centrão. Es enorme el cúmulo de cosas de las que podría “arrepentirse”, y resuenan cada vez más acechantes en el mundillo de Brasilia las palabras que pronunció apenas antes de su caída en desgracia: “Voy a ser recordado como el hombre que terminó con dos presidentes en este país”. ¿Pura bravata? Sobre este doble escenario se monta la hipótesis de un impeachment como el que sufrió Dilma.
Tres, una amenaza menos contemplada (sólo por el momento) en los análisis pero que puede ser más concreta: la chance de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) anule el resultado de las elecciones de octubre de 2014, que consagraron en segunda vuelta la fórmula Rousseff-Temer por presunta financiación ilegal de su campaña. Este escenario revelaría a quien ha sido tildado de gran titiritero como un mero aprendiz de brujo, incapaz de contener las fuerzas que ayudó a desencadenar.
Pero el análisis frío obliga a agregar un cuarto escenario: el de un Temer “sangrando” hasta el final del mandato, el 1° de enero de 2019, cumpliendo el mismo destino que él y los suyos le impusieron a Dilma desde el primer día de su segunda gestión.
Señalemos en este punto una cuestión central: ¿qué clase de gobierno encabeza Michel Temer? Uno cuya legitimidad y fortaleza parecen insuficientes para cumplir con el dramático ajuste que el establishment le reclama, el que justificó el empeño y los recursos que puso en su entronización. ¿Será que al final Dios sí juega a los dados?
¿Impeachment 2.0?
El altísimo rechazo popular que rodea al Presidente es la contracara de sus posibilidades de supervivencia. Según la última encuesta de Ibope, el mandatario recoge un 64% de imagen negativa, contra un 55% de septiembre cuando acababa de ser confirmado por el Congreso.
La palabra “renuncia” ya se escucha en algunas tertulias de alto nivel en Brasilia. Su sola mención resulta elocuente sobre la existencia de usinas que comenzaron a operar.
A su vez, las delaciones premiadas de decenas de ex ejecutivos de Odebrecht a cambio de reducciones de sus condenas ya tuvieron un par de convenientes filtraciones a la prensa para ubicar a Temer en reuniones en las que pidió explícitamente 10 millones de reales (unos 3 millones de dólares al cambio actual) para financiar campañas de políticos aliados. La administración de esas gestiones quedó en manos de tres de sus hombres de mayor confianza: el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Eliseu Padilha; el asesor especial de la Presidencia, José Yunes, y el secretario del Programa de Asociaciones de Inversión (público-privadas), Moreira Franco. Ellos forman parte de su mesa más chica, que en los últimos meses fue perdiendo otros integrantes, todos implicados en denuncias graves de corrupción o de obstrucción a la Justicia.
Todo lo que digan los “arrepentidos” deberá pasar por el tamiz del Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema), que, cotejando palabras con pruebas que se deben ofrecer como anexo, definirá –se espera que en el primer trimestre de 2017– si “homologa” o no dichas denuncias. La esperada (pero no confirmada aún) delación de Eduardo Cunha tendría tiempos algo más largos.
La cuestión de las fechas es importante, ya que, según la Constitución, si la falta del presidente y el vice se produce durante la segunda mitad del mandato, quienes siguen en la “línea sucesoria” (el jefe de Diputados y, luego, el del Senado) ya no deben convocar a elecciones sino organizar una votación del Congreso para que designe a quien deba completar el período. Una “salida Duhalde”.
Si las denuncias contra Temer se hacen vehementes, las opciones serían la renuncia o un nuevo impeachment. Lo primero queda reservado a su psiquis, por lo que hay poco para especular. Lo segundo sí puede analizarse.
Se ha dado el mote de “delación del fin del mundo” a la de los hombres de Odebrecht porque esa firma, que llegó a ser la principal constructora de América Latina, lubricó con dinero legítimo y del otro cientos de campañas electorales de todos los niveles y sectores políticos desde el retorno de la democracia. Se estima que en esas confesiones puede haber hasta doscientos dirigentes poderosos incriminados, en gran medida legisladores con mandato en curso. Que estos acepten mansamente deshacerse de Temer no parece demasiado probable, ya que ello implicaría quedar directamente expuestos a la próxima fase de la barrida moralizadora. No por nada el Presidente mantiene el apoyo de más del 60% de cada Cámara, algo que acaba de comprobarse en varias votaciones clave.
De hecho, el Congreso ya activó sus mecanismos defensivos. Dando clamorosamente la espalda al sentir popular, se trabó en una guerra de poderes con parte del Poder Judicial, básicamente con los fiscales y el juez Sérgio Moro de la operación “Lava Jato”, con el procurador general Rodrigo Janot y con el sector militante del Supremo. Esa tensión se vio asimismo en la resistencia a la destitución como titular del Senado del multidenunciado y ya formalmente reo de la Justicia Renan Calheiros y en una primera votación de un paquete “anticorrupción” al que se le enganchó una cláusula para llevar a la cárcel a los magistrados que se excedan en sus funciones.

¿Y la voluntad popular?

Ante la tercera amenaza, la que más llama la atención, Temer parece más inerme: el fallo pendiente del TSE en una causa iniciada por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) antes del impeachment a Dilma… y antes también de que Temer emergiera como la gran figura de recambio.
La denuncia, en plena conmoción por el escándalo en Petrobras, apuntaba a la supuesta financiación ilegal de la campaña oficialista con dinero desviado del Estado. Precavido, el jurista Temer mantuvo reuniones con jueces del STF ya en los tiempos en los que se comenzaba a espesar el caldo del complot contra la desangelada ex mandataria. Acudió con la idea de separar las cuentas de ambos. Una iniciativa demasiado creativa y de imposible sustento jurídico. Así, en su andanada ciega de entonces, el PSDB no previó que Temer terminaría siendo su ariete principal contra el PT.
En Brasilia indican que dentro del TSE, cuyo fallo se espera para comienzos de 2017 pero que, apelaciones mediante al Supremo, podría quedar firme unos cuantos meses más tarde, hay hoy una tendencia mayoritaria a fallar en contra de la fórmula. Una decisión que, con Dilma fuera de la foto, sólo encontraría como víctima al propio Temer.
Brasil es un país curioso. En caso de una sentencia a favor de la moción del PSDB, pasará en pocos meses de una situación en la que un poder de la República (el Congreso) hizo uso de sus atribuciones, polémicas aparte, para descabezar al Ejecutivo a una todavía más controvertida: la de otro poder, el Judicial, que avanzaría no ya contra el jefe de Estado en funciones sino contra el voto popular que lo puso, aunque haya sido a dos bandas, en ese lugar. ¿Cómo es posible anular el resultado de una votación que en su mecánica y escrutinio no fue fraudulenta en base a la financiación ilegal de una campaña? ¿Cuál es el conector legal o lógico que ata inexorablemente el voto de cada ciudadano al impacto de un acto público o una campaña en TV financiada con dinero oscuro? Un juez, un voto.
Ahora bien, dado que el fallo del TSE llegará una vez que Temer ya haya pasado el meridiano del mandato, Brasil se aleja, a priori, de un escenario de elecciones anticipadas. ¿Es así?
Los enjuagues para lo que llamamos “salida Duhalde” ya existen, y entre los nombres de juristas respetados y otros “notables” que se barajan para timonear la transición, emerge otro con particular fuerza: el del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. Hombre de 85 años, en principio parecería apto para encarar una transición necesariamente corta y sin apetencias propias a futuro. Pero también tiene contras. Una, que su prestigio es mayor en el exterior que en su país, donde para una gran mayoría popular su nombre es sinónimo de ajuste neoliberal. Otra, su condición de presidente de honor del PSDB, que lo hace sospechoso ante el temerismo de ser el caballo de Troya que prepare el desembarco final en el poder de algún “socialdemócrata” (conservador) y postergue el sueño de perpetuación del PMDB. Una sospecha que ya comenzó a llenar de sombras la relación entre ambos partidos, hoy aún socios.
¿Pero qué legitimidad social tendría, en caso de una caída de Temer, un “gobierno del Congreso”, el cuerpo que carga con el mayor nivel de desprestigio dentro de la devastada clase política brasileña?
Esta pregunta hace que muchos comiencen a imaginar una salida electoral anticipada, que adelante la cita prevista para octubre de 2018 a 2017. La idea es respaldada por el 63% de los brasileños según un sondeo reciente de Datafolha. ¿Qué se podría esperar si eso fructificara en medio de la presión de la calle?
Hoy las encuestas muestran primero a Luiz Inácio Lula da Silva, pero con un índice de rechazo tan alto que lo haría inviable en una segunda vuelta ineludible. Y eso si alguna de las varias causas por corrupción que tiene abiertas no lo pone antes en la cárcel.
Su ex ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, candidata “honestista” y que ensayó en la primera vuelta de 2014 un “camino del medio” ineficaz, da el perfil de lo que un sector del electorado espera en términos éticos. Pero sus ambigüedades ideológicas, su debilidad política y hasta su endeblez física siempre la ponen en duda.
Para algunos, la sucesión debe salir del PSDB. Pero su presidente, el senador Aécio Neves, parece algo manchado de petróleo, lo mismo que el canciller José Serra, un amigo cercano de Temer. El gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, derrotado como los dos anteriores por Lula y Dilma en su momento, emergería con menos complicaciones y brega contra aquellos para separar lo más posible al partido del actual presidente. Pero los números no le dan.
¿Y un tapado? ¿Un outsider? ¿Cómo anticiparse a eso?

El ajuste ontológico

La palabra “sangrar” era la que los enemigos de Dilma soñaban como su futuro fatal cuando el juicio político parecía de difícil concreción. Temer esperó sigilosamente, sabiendo que la sangre no es infinita. Acaso, por qué no, ese sea ahora el futuro que le espera si el Congreso lo protege (más que por amor, en defensa propia) y si los enjuagues en el TSE contradicen lo que se parece cocinarse en estas horas.
Ese respaldo del Congreso es lo que explica que el Presidente esté logrando sacar adelante polémicas enmiendas constitucionales, que requieren dos votaciones con tres quintos de los votos en cada Cámara. Estas enmiendas son parte de un plan de ajuste que parece estar muy por encima de las precarias bases de su administración en términos de legitimidad de origen y de respaldo público.
Una, crucial es la PEC (Propuesta de Enmienda Constitucional) del techo al gasto público, ya aprobada. En síntesis, establece un congelamiento de las erogaciones de Estado en términos reales desde 2017 por veinte años (con la posibilidad de establecer una revisión en la mitad de ese plazo), ya que sólo podrán ser actualizadas de acuerdo con la inflación pasada. Si bien admite un aumento mayor en salud y educación, cuyos topes además comenzarán a regir desde 2018, ese beneficio deberá ser siempre a expensas de otras partidas, de modo que se mantenga el tope general.
Ahora bien, dados los crecientes recursos que se destinan a honrar los intereses de una deuda pública que ya supera el 70% del PIB y el enorme peso de los pagos de salarios, jubilaciones, pensiones y asistencia social, el presupuesto brasileño resulta muy inelástico.
El problema es que la población crece, y no basta con actualizar los presupuestos en base a la evolución de los precios. ¿Cuántos más pacientes acudirán hasta 2037 a los hospitales públicos, cuántos chicos más a las aulas? Dada la duración que se le ha dado, el ajuste propuesto resulta brutal.
Tanto es así, que hasta el mercado duda y no son pocos sus analistas que le ven una vida mucho más corta que la que pergeñaron sus padres, Temer y su ministro de Hacienda, el otrora comodín de Lula para seducir a la ortodoxia, Henrique Meirelles. Aquellos creen que la misma vigencia del ajuste ahogará la administración pública.
Curiosa fe la del ajuste ontológico, receta a priori y ajena a que el contexto sea de expansión o de encogimiento de la actividad. Hasta ahora, a Temer, como a tantos y tantos en la región y en el mundo en la historia del capitalismo, le ha ido mal con ella. La caída del 3,8% del PIB de 2015 se replicará con una de, al menos, 3,6% en el 2016, que lo encontró como corresponsable de la debacle. Pero el déficit fiscal, ajeno a esa porfía, sigue creciendo (¡vaya sorpresa!): pese a la vigencia de un esquema de blanqueo de capitales, el resultado primario (antes del pago de deudas) de los primeros diez meses de 2016 fue el peor en veinte años. Asimismo, las proyecciones para 2017 de un rebote de la economía ya son la mitad del exiguo 1% con el que hasta hace poco se soñaba.
Por otra parte, la pelea por la aplicación del techo al gasto conlleva otra, también de gran envergadura: la reforma previsional.
Hay cierta razonabilidad en la iniciativa, ya que Brasil es una rareza mundial que no establece una edad mínima para acceder a la jubilación. Sin embargo, los extensos períodos de aportes que prevé el texto oficial (hasta 49 años para acceder al 100% de la prestación) y el umbral de 65 años tanto para hombres como para mujeres auguran una pelea muy dura, si no dentro del palacio legislativo, seguramente en la calle.
Ya sea en 2017 si los tiempos se precipitan o en 2018 si Temer “sangra”, sufriendo en carne propia la maldición que en su momento colaboró para imponerle a Dilma, Brasil deberá volver a pasar por las urnas. ¿Qué candidato podrá pretender ganar sin prometer la reversión de, al menos, el doloroso tope al gasto público?
Mientras, cada vez más brasileños hacen suyo el “Fora Temer”. 


Fuente: © Le Monde diplomatique, edición Cono Sur

miércoles, 17 de mayo de 2017

Dinamitar Cortes Supremas de Justicia. Una especialidad del Grupo Macri. Por Miguel Ángel Bayón, para La Tecl@Eñe.





Miguel Ángel Bayón, Arquitecto. Ex Director de Obras Públicas y  ex Subsecretario de Planeamiento Desarrollo e Industrias de la Municipalidad de Necochea. Recientemente presentó el libro “Puerto Quequén, La Batalla Perdida de Mauricio Macri”. En la Biblioteca Popular de Coronel Dorrego se desarrolló uno de los tanto encuentros en donde Barón disertó sobre el texto. 



El 8 de agosto de 2002 la Suprema Corte de Justicia presidida por Julio Nazareno aplicó la “mayoría automática menemista” y confirmó el sobreseimiento de Franco Macri en la causa por evasión impositiva a través de la operatoria de exportación de autopartes de Sevel Argentina vía Sevel Uruguay. Las presiones de Mauricio y Franco Macri al Estado nacional y al sistema Judicial demostraron ya en la década de los 90 que el accionar de la familia Macri constituye un modus operandi afirmado en el sentido de impunidad que le otorga su poder económico, y en las profundas vinculaciones entre La Familia y el poder judicial.

La direccionalidad de múltiples actitudes y declaraciones del presidente Macri, como de sus funcionarios, han conducido al bochornoso fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que rebaja penas a represores en delitos de lesa humanidad, fallo conocido popularmente como del 2 x 1. Esto ha generado una reacción de rechazo, proporcional a los perjuicios que dicha resolución ha generado en la histórica lucha del pueblo argentino en materia de Derechos Humanos, a tal punto que pone a tres miembros de la Corte al borde de un juicio político, o a su implosión por desprestigio absoluto.

Esta situación no es novedosa en el accionar de la familia Macri, constituye una práctica afirmada en el sentido de impunidad que le otorga su poder económico y sus convicciones. Para ello no dudan en sacrificar a quien sea, como demuestra este antecedente que paso a relatar.


Década del 90 - Evasión Impositiva y práctica monopólica.


Durante el gobierno menemista, no obstante el proteccionismo y beneficios que recibían, las automotrices de los Macri seguían sin equiparse, sin aumentar la producción al ritmo que el mercado requería y, mucho menos, bajar los precios de los vehículos que lanzaban al mercado. Fue entonces cuando el Ministerio de Economía crea un régimen especial de importación de autos por parte de particulares. Consistía en un beneficio por el cual los compradores quedaban eximidos de pagar el 8% de IVA estipulado para las importadoras más un 3% por impuesto a las ganancias. Pero una vez más, Franco y Mauricio apuestan a las súper ganancias sin realizar el esfuerzo de las inversiones necesarias. Para ello realizan una inteligente estrategia de aprovechamiento de esta resolución a su favor, apoyados en el “poder paralelo” construido con funcionarios “amigos” colocados en estamentos claves del Estado, muchos de ellos ex miembros de su staff empresarial.

Vamos a los hechos: En enero de 1994 el juez de San Martín Roberto Marquevich, siguiendo una denuncia del prestigioso equipo de la DGI dirigido por Ricardo Cossio, que integraban también Luis María Peña y Carlos Tacchi, detecta maniobras de importación de automóviles a nombre de particulares a través de Opalsen S.A. y Rinatur, desconocidas concesionarias que eran parte de una triangulación para usufructuar los beneficios impositivos que otorgaba la Resolución de Cavallo. Veamos cómo se concretaba la estafa: Sevel Argentina exportaba a Sevel Uruguay autopiezas, esas exportaciones eran declaradas como definitivas para hacerse acreedores al reintegro del 20% de los impuestos por exportación. Sevel uruguaya ensamblaba las autopiezas, Opalsen vendía desde Uruguay los vehículos terminados, las concesionarias argentinas de Sevel las registraban como “importación directa para personas individuales” con lo que se completaba el círculo fraudulento al hacerse acreedor al beneficio que el nuevo régimen de importaciones establecía para particulares, Opalsen y Rinatur giraban al exterior la diferencia documentando falsamente las remesas. Resumiendo: el paquete de beneficios logrados comprendía: el 40% de desgravación impositiva, más 20% por reintegros a la exportación, más 8% de IVA, más 3% por ganancias, más lo que dejaba el falseamiento del valor real del vehículos. Según la DGI, Sevel evadió unos 55 millones de pesos-dólares del año 93 al 95, siendo Mauricio Macri presidente de la empresa. Para la DGI esto era evasión fiscal.

Mauricio Macri presiona por una intervención del Estado ante la difusión pública de estos hechos. Tal era la influencia de los Macri que el director de la Aduana y el propio ministro de Economía debieron salir a bajar el tono de las denuncias, éste último se gana el mote del “loco Cavallo” pues cruzando todo límite de la mesura recorre los más importantes medios de comunicación tratando de tapar un debate que resultaba imparable. El “poder paralelo” de Sevel y los Macri había logrado poner en crisis no sólo al gobierno, sino también al sistema de ideas que lo sostenía.

La discusión entre los economistas liberales, empresarios y periodistas más reconocidos del establishment no se centraba sólo en la evasión impositiva, sino fundamentalmente en el régimen de protección automotriz. ¿Cómo se le explicaba a Doña Rosa que el mismo Fiat que en Italia se conseguía por 5.000 dólares, en Buenos Aires debía pagarse 15.000?  ¿Por qué la industria automotriz debía regirse por una suerte de proteccionismo, mientras el resto de la economía y la industria se regían por la apertura y la libre competencia?

Los Macri, que se sentían impunes, publicaron mentirosas solicitadas sosteniendo que “Sevel no tiene intereses en Opalsen… Sevel no ha evadido impuestos… Sevel no conoce a la firma Rinatur”.

Mauricio Macri presiona nuevamente a Cavallo para que hiciera retirar la denuncia de la DGI; esto se evaluó como imposible porque los hechos ya habían tenido mucha trascendencia. Cossio ofrece una solución intermedia: rebajar el monto reclamado haciendo una nueva liquidación que omitiera incluir intereses y multas. Según el primer informe de la DGI presentado en la causa, la fraudulenta importación generó un perjuicio al Fisco de unos 36.263.000 pesos-dólares, en el segundo informe la DGI baja lo reclamadoa 8.356.386 pesos-dólares. Sevel paga en base a este segundo informe y solicita sea considerada extinguida la acción penal; el Tribunal como era de esperar, los sobreseyó definitivamente. De acuerdo a la ley penal tributaria vigente, las causas por delitos fiscales extinguían con el pago de la deuda.

No conformes con ello, en septiembre de 1995, hacen diseñar a Cavallo, especialmente para este caso, el escandaloso Decreto 493 por el cual se condonan los intereses y multas a quienes “hayan cancelado el capital con anterioridad a la fecha de entrada en vigencia del decreto”. Es tal el nivel de coincidencias con la situación de Sevel, que el citado decreto, se lo conoce como “moratoria Sevel”, y se la estudia en las aulas como caso fundante de una modalidad de beneficio desmesurado hacia grandes contribuyentes en falta. Una vez más, la justicia era impuesta por el poder real. 

Franco Macri confiesa ante los jueces poseer el 85% de las acciones de Opalsen, titularidad que ejerce a través de una sociedad off shore que gira bajo la denominación de Magnum. Los apoderados de la firma Rinatur, Hugo Berdina y Miguel Ortner, eran además directores de Sevel. Por último la empresa que actuó como despachante de Aduana, Comosaquic S.A. era presidida por Enrique Siquier, gerente de Sevel.Opalcen, Rinatur y Comosaquic eran Sevel… y Sevel eran los Macri.

A consecuencia de la balacera mediática cae Tacchi, quien debe presentar su renuncia tal como lo había exigido Mauricio. Saúl Bauer, intendente de Buenos Aires, hace lo mismo porque como “liberal” no podía soportar un proteccionismo corrupto.

El 10 de marzo de 1991 el Juez Marquevich procesa a Franco Macri, éste apela a la Cámara Federal de San Martín, que confirma el procesamiento sosteniendo: “Macri no pudo menos que ser consciente que su actuación… es evidente que Sevel resolvió intervenir en el mercado a fin de tener decisiva influencia en la fijación del precio testigo, ya que un accionar pasivo permitiría no sólo el ingreso de los automotores importados a precios inferiores a los fabricados por su industria sino también porque ello incidiría negativamente en las ventas de rodados producidos por Sevel”.

Los Macri habían logrado que la industria automotriz fuese la única que vendía sus productos al doble del costo que en el resto del mundo, sin financiación y con demoras en la entrega. “El plan de reconversión lleva tiempo”, se excusaba descaradamente Mauricio Macri, como presidente de Sevel.


Contrabando y juzgamiento a Franco Macri


Franco y Mauricio creyeron que el tema judicial era “cosa juzgada” por el hecho de haber pagado. Pero se encontraron con que el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay decidió seguir adelante con la causa, ahora por contrabando, consideraba que la evasión fiscal y el contrabando eran hechos independientes. Citan a declarar a Franco Macri, quien apela ante la Cámara provincial pero ésta rechaza su pedido. Dispuesto a llevarse por delante a la Justicia, presenta un nuevo recurso ante la Cámara Federal que vuelve a denegar la solicitud. Los imputados insisten reclamando un “recurso de queja” ante la Cámara Nacional de Casación Penal que decide sobreseer a Franco Macri.

El fiscal Romero Victorica insiste con un recurso extraordinario y otro de queja, ante la Corte Suprema. El fallo de la Corte presidida por Julio Nazareno aplicó la “mayoría automática menemista” y confirma el sobreseimiento de Franco. Este dictamen del 8 de agosto de 2002 genera un escándalo por la pobreza de argumentaciones y arbitrariedades.


Aparecen más pruebas que involucran a Mauricio Macri


Mientras la causa por evasión fiscal ocupaba los espacios de todos los medios de difusión, otra investigación se estaba gestando desde la DGI: Rastreando en los depósitos de la Aduana descubren que en 1.300 casos, los números de chasis de motores que se exportaban a Uruguay coincidían con los de los de automóviles que ingresaban de ese país. La Fiscal Gabriela Ruiz Morales presenta la denuncia en el Fuero Penal Económico; luego de un año de investigaciones llega a una clara conclusión: las automotrices exportaban autopartes a sus filiales en Uruguay e ingresaban autos armados. La maniobra perseguía tres tipos de beneficios ilegales: Recibir reintegros por las exportaciones de las autopartes, ingresar automóviles a nombre de particulares para beneficiarse con las rebajas en el arancel de importación y lograr cumplir con el equilibrio entre importación y exportación que exigía el régimen de regulación de la industria automotriz y que fijaba altas multas por su incumplimiento.

Nuevamente los Macri accionan sus mecanismos de protección: Hugo Anzorregui montó un operativo de contra inteligencia para avisarle a las empresas por dónde se realizarían las próximas inspecciones y Carlos Corach se ocupó de que los juzgados no hicieran prosperar la causa.

Recién en octubre de 1997, con la merma del poder menemista, la Fiscal logra realizar dos allanamientos, uno en la planta de Sevel en El Palomar y otro en las oficinas de SOCMA. Allí secuestra documentación que revelaba cómo era el original procedimiento. El juez Guillermo Tiscornia procesó a dos altos directivos de Sevel pero no involucra ni a Franco ni a Mauricio Macri. La Fiscal Ruiz Morales apela; a consecuencia de ello el juez Tiscornia dicta el procesamiento de Franco, pero declara la falta de mérito de Mauricio Macri y su tío Jorge Blanco Villegas.

La denuncia se amplió en 1999, cuando la Justicia investigó los reintegros que cobraba Sevel por la venta de piezas a su filial uruguaya. La fiscal continúa decidida a conseguir el procesamiento de “El heredero”. Y éste nuevamente recurre a sus relaciones políticas, ya en el gobierno de la Alianza apela a Enrique “Coti” Nosiglia. A pesar de las triquiñuelas jurídicas intentadas, en febrero de 2001 el juez Carlos Liporaci procesó a Mauricio Macri por contrabando agravado.

Mauricio apela ante el Tribunal de Casación que instrumentó un ardid: considera extinguida la causa dado el retiro de la denuncia por la Aduana y lo sobreseyó. El fiscal de Cámara fue en queja ante la Corte Suprema de la Nación encabezada por Julio Nazareno, que escandalosamente avaló el sobreseimiento al considerar que por haber pagado una ingente suma de dinero en la causa de evasión, no correspondía investigar a la familia por contrabando en las otras dos causas. Este fallo fue una de las cinco causas que tomó la Cámara de Diputados para iniciar aquel juicio político por sospechas de corrupción que terminó con la destitución de la Corte Suprema menemista... en el otoño del 2004, se proclama la destitución como Jueces de la Corte Suprema de Justicia a Julio Nazareno, Eduardo Moliné O´Connor, Antonio Boggiano, Guillermo López y Adolfo Vázquez, Juicio de Destitución que llevó adelante el Congreso de la Nación. Franco y Mauricio siguieron en pie a costa de la bochornosa y explosiva desaparición de la Corte, demostrando una vez más quienes son los verdaderos dueños del PODER.